Ser Buenos o Jugar a Serlo 1


En nuestro último viaje a Ciudad del Cabo entramos toda la familia en una librería muy conocida en Sudáfrica (Exclusive Books, tipo FNAC o La Casa del Libro en España) y arrasamos. Estábamos ávidos de cultura (qué bien queda, ¿no?, je je) puesto que en Namibia, donde vivimos, apenas tenemos acceso a libros. Estuvimos allí un par de horas. Cada uno concentrado en la sección que le gustaba y amontonando los libros que luego íbamos a comprar. Yo cogí uno que me atrajo mucho por el título: The Art of Hearing Heartbeats, de un tipo llamado Jan-Philipp Sendker. Me lo he leído rápido. Me ha gustado mucho. Y hay una cosa que me ha hecho reflexionar…

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La historia transcurre en La India. Cuando el protagonista es aún un niño una situación traumática en su familia le deja casi completamente ciego. Esto le obliga a desarrollar enormemente el resto de sus sentidos, especialmente el del oído. Él es pobre y huérfano y vive en casa de una viuda que le acogió cuando se murió su padre y se marchó su madre. Sin embargo, aparece un tío lejano en escena. Este tío es viudo y sin hijos, tiene mucho dinero y vive en una gran ciudad. En una visita a un astrólogo, éste le recomienda que haga una obra de caridad si es que quiere que sus negocios sigan yendo bien. De no hacerlo, puede que pierda toda su fortuna. Así que decide ayudar al sobrino pobre y ciego y se lo trae a la ciudad para operarle de la vista. Y bueno, da igual lo que sucede después. Si os interesa la trama, buscáis el libro y lo leéis.

Lo que me parece interesante es esa decisión de ayudar al pobre no porque se identifique con él, porque empatice con él o por sentido de justicia, sino porque eso le reportará un beneficio. Es lo que podría llamarse falsa bondad o falsa caridad, y me da la sensación de que es más común de lo que imaginamos.

Yo podría dar varios ejemplos de falsa bondad a pequeña escala. Por ejemplo, la persona que es simpática y bondadosa contigo quizá porque espera también algo que tú puedes darle (amistad? compañía? diversión? ayuda en un momento dado?) pero que trata con desprecio a aquellos de los que nunca podrá sacar nada, como una camarera, un dependiente en una tienda, etc. Se trata de ponerte en el lugar del otro y desear que cualquier situación resulte fácil y agradable.

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Rule #32 “Waiter Rule” – 33 Unwritten Rules Of Management (William H. Swanson)

He oído también historias de niños adoptados que son devueltos porque los padres no logran hacerse con ellos. Al principio deseaban ser padres con todas sus fuerzas y consideraban que de esta forma podían darle una oportunidad a niños huérfanos, pero en cuanto descubren lo difícil que es educar a un niño, se arrepienten de su decisión y no miden el impacto que la devolución puede tener en las criaturas. A veces no son devueltos, pero son tratados con desprecio o no son considerados como miembros de la familia.

Con el tema de la caridad hay muchísima falsedad. Damos dinero a una ONG, donamos ropa y comida a los pobres o participamos en actividades esporádicas de recaudación de fondos. Pero luego la pobreza nos da asco y miedo: no nos gusta como huele, ni nos gusta su aspecto, no nos gusta cuando son muchos y no queremos que vengan a nuestros barrios. En Ciudad del Cabo nosotros lo hemos visto claramente el día 1 de Enero cuando las playas se llenaron de todos aquellos que no van a la playa durante el resto del año pero que han convertido esta excursión en una tradición a nivel nacional en los últimos años. Eso sí que es arrasar: desde bien temprano por la mañana los negros y coloured inundan las principales playas en plan dominguero, con sombrillas, neveras, pollo, bebidas, música… Eso, por supuesto, no gusta a la élite mayoritariamente blanca que cree que la playa es suya. Vamos, que no nos importa que lleven nuestra ropa usada pero que no se les ocurra venir a nuestros lugares de ocio.

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En España también está pasando con la irrupción en el Congreso de todo tipo de personas con todo tipo de estilos de indumentaria. Los trajeados seguro que presumen de las obras de caridad que apoyan pero no quieren que el populacho les invada “su territorio”, no quieren que participen a su mismo nivel.

Falsa bondad, es, a una escala mayor, no preocuparnos por lo que son las causas de la pobreza, de la tristeza, de las guerras… y no convertir la lucha contra estos males en la primera de nuestras prioridades. ¿De qué sirve que nos lamentemos por la muerte de personas en un conflicto armado, o en un desplazamiento migratorio, o en una catástrofe natural si luego no apoyamos a los políticos que proponen tomar medidas para atajar estas situaciones? Lloramos la muerte de un niño en la playa pero luego queremos que limiten el número de refugiados que entran en nuestro territorio. ¿No es un poco contradictorio? Y si lo que queremos es ser generosos, bondadosos, solidarios, etc. ¿no deberíamos poner esto como el primero de todos nuestros valores? El egoísmo nos sale solo, pero seamos adultos para, conscientemente, luchar contra él. Si no, ¿en qué mundo queremos vivir?


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Un comentario en “Ser Buenos o Jugar a Serlo

  • Ana bis

    Me vale cualquier motivación para hacer algo caritativo la verdad. Prefiero que la gente juegue a ser bueno que no juegue. Porque si nos ponemos muy detallistas ninguno estaríamos a la altura.