Responsabilidad Social Corporativa, What the Hell! 1


Cualquier acción de una empresa, incluyendo las acciones de Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial (RSC o RSE), buscan aumentar la rentabilidad de la misma. Desde la empresa con principios más honestos hasta la que es moralmente más devastadora, cuando constituyen una fundación bajo su enseña, y se dedican a la filantropía solo buscan mejorar su imagen,y encontrar sinergias con determinadas acciones sociales que favorezca su negocio mediante la mejora de su reputación. Aún no empañando el hecho es que todo dinero dedicado a un programa social será valorado de forma positiva, las dudas surgen si te cuestionas, por un lado, si se financian los proyectos verdaderamente necesarios para la comunidad y, por otro, si puede ocurrir que algunas empresas con una mano estén financiando acciones sociales en un lugar del planeta mientras que en otro explotan y no garantizan la necesaria dignidad de los empleados en sus fábricas de origen. Esa duda alimenta una percepción, la de que en realidad una marca verdaderamente comprometida es algo muy diferente de lo que nos quieren vender desde las correspondientes áreas de Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial de las compañías o desde las pulcras fundaciones que todos conocemos. Aunque la estén peinando y nos la presenten como novicia, la RSC tiene sus años (lean sobre cause-related marketing, en los 90 más o menos)Falso 1

Las marcas/empresas más comprometidas que he encontrado, en la mayor parte de los casos, no tienen fundación, ni departamento de RSC/RSE, ni financian obra social alguna… No lo hacen porque su propio ADN, toda su labor, desde el principio hasta el final, es comprometida, social y RENTABLE, y por tanto no lo necesitan. (Top 100 Commited Brands)

Los ciudadanos debemos desempeñar un papel activo como demandantes. El propio Libro Verde de la Comisión Europea sobre Responsabilidad Social de las Empresas, hablaba en 2001 de que la RSE viene fomentada por la presión social, es decir, que cabe preguntarse qué pasaría si esa presión social no existiera. Pues que nadie movería el cucu. Ni la administración, ni las empresas, ni la madre de Palomo. Eso pasaría.

Moraleja: Hay que presionar y no dejar de hacerlo hasta que las cosas pasen, se transformen.

La administración, como garante y soporte del bienestar de sus ciudadanos, sufre un enorme desgaste en su credibilidad y su rol está siendo asumido por las organizaciones del tercer sector, con cada vez menor aportación de los recursos públicos.

Las organizaciones sociales, en su mayoría son las ejecutoras de las acciones sociales directas junto con la administración, y en los últimos años, han visto muy mermada su capacidad de acción por las restricciones presupuestarias. Cáritas, en su Memoria Institucional de 2014 ya anota que el 73% de sus recursos son de procedencia privada, y de cómo éstos se han visto incrementados significativamente, sobre todo en éste periodo de crisis. Sirva como ejemplo de organización del tercer sector, que, como otras muchas, da respuesta a una sociedad llena de necesidades, muchas de ellas insatisfechas y lejos aún de un nivel de sensibilidad y conciencia social deseable.

Pero lejos de acercarme a la idea de que una herramienta de marketing (el marketing social) sea la solución, me queda cada vez más claro que la distancia que hay entre la RSC y el verdadero compromiso social de una empresa o marca es abismal.

El concepto del compromiso social ha sido excesivamente zarandeado y seguirá siéndolo por la acción de puras herramientas de marketing, como el llamado marketing social.

Podríamos resumirla con una pregunta ¿existe una buena sintonía entre las verdaderas necesidades que emergen de la sociedad y la gestión del compromiso social que eso genera, por parte de las entidades implicadas?

Por un lado, la administración delega en las organizaciones sociales la labor que le corresponde frente a sus ciudadanos.

Por otro, el tercer sector, expertos en la materia, y sin duda el que mejor conoce las necesidades de los ciudadanos de primera mano está sobrepasado por la realidad, y presenta un enorme déficit en cuanto a su estrategia de comunicación y optimización de recursos.

Además, las empresas, expertas en la gestión de recursos y en la generación e implantación de estrategias de comunicación, algo alejadas de la realidad social, más que un verdadero compromiso, lo que buscan son ámbitos sinérgicos con su personalidad y sus marcas, con el único objetivo de definir mensajes que den cuerpo a su estrategia de Responsabilidad Social Corporativa, que por otro lado, no siempre son bien percibidos (algo ya nos olíamos), ya en 2013 solo el 43% de las empresas del IBEX 35 son reconocidas socialmente por las acciones y políticas de RSE que han puesto en marcha, según el Observatorio Buzziness sobre Responsabilidad Social de 2013, y las cosas no deben haber mejorado mucho a tenor de lo que se dice en el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa en su balance del año.

El objetivo final sería buscar la creación de espacios para que confluyan los mismos intereses y apuntar caminos para actuar y comunicar con mayor afinidad, respondiendo de forma coherente a las verdaderas necesidades demandadas por la sociedad. Se trata de transformar y no de filantropía.

Al final sería realmente excitante hablar de Responsabilidad Social Comprometida y que nadie busque normalizarlo, burocratizarlo y reducirlo a la estampa de un sellito. No lo necesitamos, necesitamos autenticidad.

Soy Brandyman, os recomiendo aquel corto sobre falsetes – “Pecera” (2011) – y esta entrevista a Marc Ros y como dijo mi colega Daredevil:

brandyman 3“Si me mientes, lo sabré”


BOTON Headphones nar  Misdom,“Who Decides”


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