Desigualdad de género y… ¡que no falte el queso! 1


Me decía un amigo hace poco que él no está de acuerdo con los argumentos que esgrimen las y los feministas para justificar la necesidad de tomar medidas a favor de la igualdad de género. Él dice que no es real, que los datos son tendenciosos y que las percepciones son subjetivas. Considera que el mundo está dividido entre los que oprimen y los oprimidos, entre los poderosos y los que han de acatar las normas, y que entre los oprimidos se encuentran hombres y mujeres por igual, vamos, que las mujeres sufren las consecuencias de las injusticias en la misma medida en que lo hacen los hombres. Lo que sucede es que se ha convertido a las mujeres en víctimas y que en muchos casos lo son, pero tanto como pueden serlo los hombres.

Mi amigo, explica, proviene de una sociedad matriarcal (norte de Aragón) donde desde hace ya muchas generaciones son las mujeres las que manejan el cotarro a nivel doméstico, y donde también tienen un papel dominante a nivel público en los ámbitos de toma de decisiones. Por ejemplo, el dinero en la familia casi siempre lo gestionan las mujeres, independientemente de quien lo gane, y en el campo el papel que desarrollan hombres y mujeres tiene el mismo reconocimiento. Asimismo, si bien las instituciones locales en las que tradicionalmente se tomaban las decisiones estaban representadas sólo por hombres, estos sólo opinaban y votaban lo que previamente les habían dicho las mujeres en sus casas. Habla de la época de la posguerra en España pero dice que esa tendencia es bastante actual y que en su pueblo nadie tiene que aplicar ninguna medida de discriminación positiva a favor de las mujeres, sino más bien todo lo contrario.

gafas

Me da la sensación de que es una visión parecida a la que han podido defender desde Ciudadanos en las últimas semanas antes de las elecciones generales y que, parece ser, contribuyó a su debacle. En su programa incluían una serie de propuestas para luchar con la violencia de género, entre otras, modificar la actual ley contra la violencia de género para “acabar con la asimetría penal por cuestión de sexo y la ineficacia de la propia ley”. Este último párrafo fue el polémico, ya que no considera a las mujeres como las únicas o principales víctimas de la violencia de género y deja entender que el hombre también es víctima de violencia de género.

Ambos argumentos, el de mi amigo y el de Ciudadanos coinciden entre sí y también con muchas voces que critican el feminismo por invisibilizar a hombres como víctimas de injusticias, violencia y violaciones. (Ver El feminismo de la tercera ola)

Y yo… bueno, respeto su opinión, pero para mí es tan obvio que las mujeres, por el solo hecho de serlo, han vivido y siguen viviendo discriminadas en prácticamente todos los lugares del mundo que no entiendo que haya gente que no lo vea. En España, así como en otros países del mundo, puede haber cada vez más casos de familias o entornos en los que esto no se produzca, puede que las mujeres se hayan incorporado al mundo laboral y empiecen a ocupar puestos de dirección, que haya más libertad sexual y que las mujeres puedan decidir vivir sin pareja estable, que en la esfera pública haya presencia de cada vez más mujeres, pero, ¿es suficiente? ¿es 100% real o sigue siendo forzado? ¿hay igualdad plena? ¿Y en otros países?

No voy a mencionar los datos escalofriantes de mujeres muertas a manos de sus parejas en España sólo en lo que va de año, ni a incidir, por ejemplo, en el número de mujeres víctimas de acoso sexual en Suecia que salió en 2014 (69 de cada 100.000) después de que se revisara la definición de violación, y tampoco voy a recordar los hechos producidos recientemente en Colonia el día de Nochevieja de este mismo año ni los casos de violaciones masivas en La India que salieron en prensa en el último año. La realidad habla por sí misma. Pero me he dedicado a recoger los artículos que han llegado a mis manos últimamente y que evidencian que las mujeres aún sufren la desigualdad en muchos ámbitos de la vida, más allá de lo que es la violencia de género.

Por ejemplo, un artículo en el que se analiza por qué las mujeres economistas optan por hacer investigaciones en solitario: porque han comprobado que si aparecen en una publicación como coautoras junto con un hombre, este será el que se llevará todo el mérito.

Leer When team work doesn´t work for women

O también la denuncia de representaciones patriarcales en la mayor parte de las películas que tienen mayor difusión y que se puede comprobar aplicando un test llamado Bechtel.

Conocer el Test de Bechdel

O el eterno debate de por qué las mujeres son más criticadas que los hombres por parte de la población en general en función de su aspecto físico o vestimenta.

Leer Gordofobia

También la invitación a identificar micromachismos de El Diario.

Ver Micromachismos

O una presentación que ha circulado por Facebook en la que se intenta aclarar el concepto de feminismo.

Ver presentación ¿qué es el feminismo?

O un video muy bueno en el que son hombres los que describen situaciones “discriminatorias” en las que nos encontramos las mujeres a diario.

Ver ¿No te ha pasado que…?

Y, por último, la última campaña contra la objetivización de la mujer en publicidad.

Conocer la Campaña contra objetivización de la mujer

Termino aquí, porque ya me he alargado bastante, pero el tema da para mucho más. Espero que sólo estos enlaces y otros que se publican relacionados con la desigualdad de género sean suficiente “chicha” para una buena conversación, especialmente después de haber celebrado el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer.

mujer

Si esta conversación surgiera, acompañadla de un buen vino y de un plato que encontré en un libro de recetas namibias y que se llama “Delicia de queso”.

Ingredientes: 3 paquetes de queso camembert; 500 gr de queso philadelphia o similar; 250 gr de almendras, avellanas o nueces de macadam, tostadas y con un poco de sal; unos 10 higos en conserva o mermelada de higo; 125 gr de cerezas en almíbar.

Preparación: Se parte el queso horizontalmente y se colocan las 3 mitades de abajo en un plato; se echa encima la mitad del queso philadelphia a cucharadas; se cortan los higos y se ponen por encima; se añade una capa de frutos secos junto con las cerezas; se colocan encima las otras mitades del queso camember, a modo de sandwich (como si se pusiera una tapa); Se pone otra capa del queso de philadelphia y se decora con un poco de frutos secos, un poco de higos y un poco de cerezas. Se acompaña con tostadas de pan.


BOTON Headphones nar  Paolo Fresu,“Nuvole Bianche”


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Un comentario en “Desigualdad de género y… ¡que no falte el queso!