La importancia que tienen las actitudes


Hace unos días vi de casualidad un vídeo de Victor Küppers en una conferencia acerca de las actitudes de las personas y cómo estas mismas actitudes pueden llegar a modificar a la propia persona.

Me gustó de inmediato. Porque si en algo estoy de acuerdo es con la idea de que todas y cada una de las personas conseguimos hacer voluntaria o involuntariamente algo: transmitir sensaciones.

Tal y como Küppers mencionó en su discurso, hay veces que conocemos a alguien, y en cuestión de minutos pensamos: “Wow, cómo merece la pena esta persona”. Otras veces conocemos a alguien y decimos “…mmm esta no”. Llamarlo como queráis: feeling, química… pero esto existe. Estas sensaciones son reales.

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Me he dado cuenta que un gran problema de hoy en día es que abundan las personas serias, correctas y profesionales. Nos rodean. ¡Quizás yo sea una de ellas! Luego hay otras, que aparte de muy serias, muy correctas y muy profesionales, consiguen transmitirte ese feeling de “wow”. Y es la verdad, no hay más que echar a caminar por la calle y ves que hay muchas personas que están desanimadas, descontentas, desbordadas…que están hasta las narices de todo. Hay una crisis gigante de ánimo decaído general que nos rodea… y esto les puede llegar a cuestionarse qué valen como personas.

¿quién no se ha cuestionado algo así alguna vez?

Bueno, el valor de persona es un concepto muy genérico, pero se podría englobar en unas cuantas características o items como bien citaba Küppers.

Hoy en día es básico poseer conocimientos, si, lo es, hasta para lo más simple, el mundo ya funciona así. La habilidad cuenta para todo en esta vida, la maña, la experiencia … cuenta y mucho. Pero sin duda, la palma de oro se la lleva la actitud. Una persona no es grande por tener muchos conocimientos, ni tampoco por tener grandes habilidades, si esa persona es grande lo es por su forma de ser.

El vídeo de la conferencia ya me tenía enganchada y me quedé viéndolo hasta el final. Pensé que esto es verdad, porque todas las personas que son geniales tienen una forma de ser genial, ¿no es así?, y todas las personas de mierda, pues… tienen una forma de ser de mierda…y es así. No hay más.

Es verdad que el conocimiento y la habilidad son aspectos muy importantes en los años que estamos, bien sé que si lo son, demasiado importantes quizás. Pero la actitud es lo que manda. Si elegimos a alguien, lo elegimos por su forma de ser. Y que a día de hoy se observe ese estado de ánimo decaído, hace que perdamos lo que se tiene, la forma de ser. No pierdes conocimiento, ni habilidad, pierdes tu forma de ser.

Y esto lo veo cuando paseo por la calle, lo que prima es la rapidez. Conducen rápido, caminan rápido, hablan rápido, comen rápido… no sé, hay que reivindicar la pausa. Pararse y repararse… mirar a tu alrededor y observar si se ha tomado un buen camino, no ir acelerados sin mirar casi por dónde se va.

¿Cuántos vamos así en nuestro día a día?

La vida ofrece momentos increíbles, instantes diría yo, que por esa fracción de segundo te hacen darte cuenta de lo que es importante y de lo que no lo es. Y aquí llegó una frase que me enamoró por completo de esa ponencia:

“Es fundamental pararse y darse cuenta de que lo más importante es que lo más importante tiene que ser lo más importante”

Sin juego de palabras, un poco, pero con un fondo también. Y cuando lo más importante está en su sitio, esa persona va que rompe allá donde va, está alegre, es optimista. Lo transmite. Es así. Las cosas vienen como vienen, y de uno depende tener la actitud para enfrentarse a ellas. Nos guste o no nos guste, en la vida las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran. Como bien dicen, la baraja no la tenemos, se nos repartieron las cartas y nosotros las jugamos.

Una persona es grande cuando lo demuestra jugando sus cartas. Eso es lo que separa a los grandes de los mediocres. Las cartas no se pueden devolver, nadie eligió la crisis económica, ni las enfermedades en familiares, ni los despidos…pero siempre podemos elegir nuestra actitud ante ello, probablemente la última libertad de las personas.

Si, muchas situaciones condicionan a que esto resulte complicado, o las condiciones personales, el entorno…pero siempre hay ese pequeño espacio en nosotros donde decimos qué actitud tomar y cómo afrontarlo. Por eso, cada instante, determina si estamos más cerca de ser más grandes, o, más cerca de ser mediocres.

Para terminar esta lectura, sólo puedo añadir:

Juega bien tus cartas, con actitud, para que al final de tu vida, lo que hayas hecho y construido en ella sea como una obra de arte, en la que sólo te puedan decir: “Wow, esta persona si mereció la pena”.


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