Inclusiva SI especial TAMBIEN 1



 

No se me ocurre mejor manera para retomar Controwebsia después de un parón necesario, que ayudar a visibilizar algo que es un escándalo. El rasero más bajo en el que pueden caer los políticos que padecemos: promover leyes injustas para quienes peor lo tienen para defenderse y además haciendo trampas. 

Esta es la historia: El gobierno actual en su última propuesta de reforma de la ley educativa ha incluido la propuesto de CERRAR los centros especializados que educan a niños con discapacidad, para que éstos sean reubicados en coles ordinarios para su supuesta integración. Si bien, tras la reacción de muchas familias en contra, ahora parece desmentirlo en una nota de prensa de nuevo tramposa donde afirman que no se cerrarán, pero deja la puerta abierta a un proceso más retorcido: Que no se cierren, pero que se VACIEN de niños y a la larga terminen desapareciendo por innecesarios.

El verdadero problema es que quien está detrás de este disparate es el CERMI EstataI (Comité Español de Representantes de Personas con discapacidad), con Luis Cayo a la cabeza, alentado por una asociación Plena Inclusión, que exigen, reclaman, teorizan, pero no parece muy claro que sepan de lo que hablan. Más parece que hablan por una parte de este colectivo y no por la totalidad. En sus publicaciones en referencia a la inclusión de niños con discapacidad intelectual, se pueden leer cosas como «Exigimos que todos los niños y niñas vayan a la escuela y sean incluidos en las mismas aulas»… bueno, y «Todos significa todos. No “unos pocos”, o “algunos”, o “la mayoría”, o “casi todos”. Ni siquiera “todos menos uno”. ¡Todos! «... ¡pues mire! esto ya NO!. No sé cual es la autoridad con la que se arrogan para decidir por los demás dónde queremos escolarizar a nuestros hijos. Es una idea de libertad muy cuestionable.

El CERMI se supone defiende los intereses de TODOS los discapacitados, y así lo ha demostrado en muchas ocasiones, como Plena Inclusión pone el foco donde muchas veces es necesario, pero en este tema, sin embargo, algo les va a estallar en las manos porque la hoja de ruta que han marcado y que puede llevar a que todos los niños con independencia de su grado de discapacidad vayan a la escuela ordinaria es un despropósito y ha nacido basada en la trampa y la parcialidad.

No solo el fondo es inquietante, sino la forma retorcida en la que se nos quiere vender esta historia. La idea central es pensar que los que llevamos a nuestros hijos a un centro de educación especial, estamos aceptando e incluso apoyando la segregación en la escuela, nada menos. 

Pues bien, ni al gobierno que sea, ni al CERMI, ni a Plena Inclusión, ni a la madre de todos ellos les tolero que sostengan que yo segrego a mi hijo. Me insultan. Me ofenden. Como cualquier otro padre o madre, lo único que hacemos llevando a nuestro hijo a un centro especializado es buscar lo mejor para él, exactamente lo mismo que hace cualquier padre que tiene un hijo sin discapacidad al que no se le pasaría por la cabeza que su hijo cursara estudios en un centro de Educación Especial. ¿Por qué tendría que ser al revés? ¿Por qué existen juegos paralímpicos, por ejemplo? ¿Es eso una muestra de segregación? 

 

Nuestro hijo Darío no anda, no habla, es deficiente visual, depende absolutamente de quien tiene alrededor, pero siente con gran intensidad lo que le ocurre en cada momento. Nadie desearía más que nosotros que Darío pudiera acudir a la escuela ordinaria y que eso fuera lo mejor para él. Y por supuesto estamos totalmente a favor de la inclusión de aquellos niños con capacidades diferentes en la escuela normalizada cuando eso suponga un beneficio para ellos.

Pero la realidad es bien distinta. Las necesidades que tienen niños con discapacidades severas son absolutamente incompatibles con una escuela ordinaria. El volumen de recursos necesario en la Escuela ordinaria para que esta utopía se hiciera realidad es de tal magnitud que cualquiera que lo piense con cabeza sabe que NO ES POSIBLE. No hablamos por hablar. Darío ya estuvo en sus primeros años de escolarización en una escuela ordinaria ocupando una plaza de integración. Ingenuos de nosotros. Dejando a un lado la buena voluntad de las educadoras y educadores, todo lo demás fue ineficacia, impotencia y una atención pobre y deficitaria, que podemos llamar de cualquier manera menos educación inclusiva. Fue una experiencia desastrosa y negativa. Todo esto cambió cuando le empezamos a llevar a un Centro de Educación Especial.

El CERMI tiene la función de proponer un modelo de educación, y por tanto propone a la administración de turno lo que se le pasa por la cabeza, sea viable o no, porque ellos no tienen por qué llevar a cabo ningún estudio de viabilidad económica ¿verdad? Eso les tocará a otros, aunque en el camino pueden provocar mucho daño y por cierto, tal vez el interés superior del menor no se esté contemplando y a lo mejor, determinados derechos. aún más vitales, puedan ser vulnerados si esta estupidez se llevara a cabo. Aquí su aportación en forma de enmienda al proyecto de nueva ley educativa. 

Vamos a cambiar de tono y de juego ¿qué les parece si por un momento pensamos, que a lo mejor esto en realidad no va de inclusión sino de DINERO? Cabe pensar que si determinadas asociaciones no se manifiestan en determinados términos, a lo mejor dejan de recibir determinadas subvenciones.

La inclusión sería entonces la excusa perfecta para que nadie pueda cuestionar lo que en realidad es una maniobra enmascarada para retirar recursos de un sitio y dedicarlos a lo que los políticos y sus adláteres decidan en ese momento que más les conviene.

El CERMI se está cubriendo de gloria. Primero denuncia a España por segregación educativa ante Naciones Unidas, forzando a que desde este organismo se enviara a unos expertos para comprobar la situación. Luego se encargó de mostrarles a estos señores una visión sesgada de la realidad… ¿alguien sabe a cuantos centros de educación especial fueron estos enviados de la ONU de visita? Con estos mimbres, estos supuestos expertos presentaron un informe desfavorable que es el paraguas en el que intentan cubrirse algunos políticos para proponer esta desfachatez.

Si por el camino quedan desasistidos unos cuantos niños con discapacidades severas… ¡que les den!, total son pocos y sus padres están agotados, cansados, desgastados… y encima son unos capullos que segregan a sus hijos por llevarlos a centros especializados. Somos culpables de querer a nuestros hijos y de buscar lo menor para ellos, nada más. 

Para entenderlo mejor os invito a ver hasta el final este video del Mago More, al que muchos conocéis, padre de un niño del mismo cole al que va nuestro hijo.

                                     


Si tienen dudas todavía, pasen una tarde con Darío, un ratito, le visten, tratan de entender lo que quiere, le dan de comer sin que colabore, le ayudan a defecar, le lavan los dientes, atiende sus crisis epilépticas, deciden si deben darle un calmante o no, pasan una noche en vela o dos, o tres, o 10 años como llevamos nosotros, le dan su medicación, le acomodan en su silla de ruedas, le suben a un vehículo, le amarran, le llevan a su segregador centro de educación especial, sortean escalones, aceras y lugares no accesibles, acuden con él al médico (hay varias especialidades para elegir)… y en los ratitos que le queden… intentan hacerle feliz, que a fin de cuentas, es un niño.

Un ejemplo sencillo, otros niños con discapacidad intelectual pueden pasarse horas gritando de forma continua… ¿qué van a hacer en un cole ordinario? ¿les sacarán al pasillo? ¿les castigarán y les mandarán a casa con una nota por mala conducta? La vida normal en un cole ordinario ¿no es así? 

Esa es precisamente la otra VOZ que me falta aquí. No sé como desde el colectivo de educadores, profesores y maestros nadie se manifiesta de forma más clara y rotunda para decir claramente que esto es un atropello, que no están preparados para asumir la transformación onírica que propone el CERMI y los voceros de Plena Inclusión.

En un reciente comunicado el CERMI Estatal se muestra más conciliador, pero no es de fiar. Cuando se tienen convicciones muy impermeables éstas al final pierden su valor, pues su rigidez es un límite demasiado estricto para buscar un punto de encuentro. Nunca he sentido que el CERMI nos represente a todos los afectados por la discapacidad. Siempre creo que trabaja más por una parte de este gran colectivo y muchas veces desde un sorprendente desconocimiento de la totalidad del espectro que cubre la discapacidad. En este momento es más un organismo que desde su tribuna privilegiada se dedica a promover de la mano de gobiernos ignorantes, leyes sin fundamento que pueden arruinar un poco más la vida de nuestros hijos y familias.

Ahora dicen que no quieren cerrar los centros. Efectivamente, quieren vaciarlos DES-PA-CI-TO

                                     

Ayúdanos a parar esta locura:

www.inclusivasiespecialtambién.org

 

 


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