El Tablero de los muertos (Mal Trago, parte 1) 2


Aún me viene el recuerdo del silencio de marzo de 2004 en Madrid (191 personas muertas). Éramos peatones envasados al vacío, con todas nuestras propiedades pero sin aire alrededor, caminábamos con lentitud, escuchábamos con sordera… Una parte de nosotros no comprendía que se pudiera zarandear nuestra rutina de forma tan cruda, que fuera tan fácil destrozar la vida de personas inocentes con aquel horrible atentado. La otra parte, la más cándida, murió para siempre. Tres años antes había sido Nueva York, el corazón de lo intocable, el icono de la invulnerabilidad (2992 personas muertas). Un año después fue la regia Londres (56 personas muertas) y ahora, en 2015, le llegó el turno a París (137 personas muertas).

Junto a estas ciudades azotadas, las otras ciudades, doblemente azotadas, aquellas en las que los bárbaros han hecho su guarida y han impuesto su ley sangrienta, inhumana, descerebrada e injusta, y no digo enferma, porque para la enfermedad siempre cabe la esperanza de la curación y para esta barbarie no hay curación posible. Son esas ciudades y pueblos a los que a través de la vitrina empañada de los medios de comunicación prestamos menos atención, por una errónea percepción de lejanía.

Sólo en 2015 podemos montar un abultado y triste carrusel con las atrocidades perpetradas en el mundo por grupos yihadistas:

A esto hay que unir los sanguinarios y despiadados espectáculos que estos asesinos montan y documentan, editan con precisión y publican aprovechando las redes sociales a las que todos tenemos acceso en una suerte de siniestra teatralidad que hace parecer el crimen y la sinrazón algo que se mueve entre la ficción y la realidad. Están tan bien producidos que algunos hacen dudar de su autenticidad y, de hecho, entre los que son reales y contrastados, se cuelan montajes que obligan a posteriores desmentidos. Esto no es casual, es parte de la estrategia del miedo y el desconcierto, es la manipulación de nuestros sentimientos como táctica para que temamos lo imprevisto.

(Me salto estos enlaces, el que los quiera ver ya sabe cómo encontrarlos)

Ha llegado el momento de mirar de frente esta situación, de no apartar la mirada ante el régimen que estos borregos han impuesto en sus feudos: las decapitaciones y su exhibición, las violaciones y sometimiento de las mujeres, el lanzamiento al vacío de seres humanos por su orientación sexual, la explotación infantil, y un cruel etcétera. Es momento de tener muy claro que estamos amenazados todos y cada uno de nosotros por un grupo de personas mentalmente podridas y que no dudarían en matarte si te tuvieran enfrente o en cortarle el cuello a tu hijo delante de ti, solo para ver tu desesperación y dolor, para ellos no vales nada, eres un infiel, eres el ticket hacia su gloria. No te van a preguntar tu opinión. Para ellos, su propia vida no vale nada. Sus cuerpos son solo contenedores de odio, y los entregan sin pudor a cambio de su engañosa eternidad.

Del mismo modo hay que mirar de frente a nuestros gobiernos en nuestra propia casa y decir con claridad que algo nos huele muy mal, que nos gustaría saber a qué organizaciones venden armas las industrias de nuestro país, o cómo esta situación ha llegado a ser la que es gracias a este “Risk” en el que los poderosos juegan, en un tablero empapado en sangre, y van probando a mover unas fichitas aquí y allá, que si luego no cuadran ya meteré un manotazo al tablero y mandaré unas cuantas fichas a tomar por culo, y si en el revés me llevo por delante la vida de personas inocentes (daños colaterales le llaman ¿no?) pues ya conseguiré con mi manejo de los medios de comunicación que parezca otra cosa.

Y de paso estaría bien saber quién dota de vehículos todoterreno último modelo a ésta organización radical, quién les provee de ropa impecable en mitad del desierto y de uniformes como pinceles, en perfecto estado de revista. ¿Cómo se financia este atrezzo inconfesable?

No me convencen los idealismos inflamados ante una amenaza tan irracional pero tampoco las soluciones expeditivas y obcecadas de los gobiernos occidentales y sus poderosos ejércitos, no funcionaron en Irak ni en Afganistán y por lo que se ve tampoco están funcionando ahora en Siria. No me convencen, porque recelo de todos, esa puede ser otra consecuencia imparable: ya no nos fiamos de nadie.

Al final lo que nos toca es despedir a personas inocentes, asumir recortes de libertades para nuestra propia seguridad, buscar la verdad perdida entre titulares y editoriales que trabajan para intereses sospechosos, jodernos y seguir sin una respuesta clara a tantas preguntas y todo porque desde hace muchos años los poderosos juegan al Risk con nuestros dados, y crearon un ejército de orcos aprovechando los odios emergentes, hasta que se perdió el control y es el propio odio el que lo dirige todo.

En esta ocasión no tengo cuerpo para recetas, apenas para dar un trago, un mal trago, más amargo que el unicum. Un chupito revuelto y duro, sin hielo. Se hace difícil probar bocado cuando el comedor está repleto de cadáveres. Entre la polvareda queremos levantar la mirada, encontrar un asidero para orientarnos y ver si al otro lado de la mesa quedan comensales vivos, alguien con quien hablar y tratar de entender en qué momento la impoluta merienda se fue al carajo; todo estaba colocado con gusto, cada taza con su plato, cucharillas y azucarillos, las bebidas servidas y algo de comer. Ahora todo está mezclado, repostería con dolor, sangre y turbación.

Tengo más preguntas que respuestas y muchas dudas pendientes, necesito coger aire de nuevo y recuperar mi estómago revuelto. Sólo me reservo una certeza: no me da la gana vivir con miedo, no temo ser quien soy, ni escuchar música, ni admirar a otro hombre o mujer si creo que lo merece, ni llevar la ropa que me plazca, o la cara al descubierto, si quiero… Claro que vivimos en una sociedad muy mejorable, pero me consta que alberga mucha dignidad entre su gente y mantiene el respeto como fundamento en contraposición a una sociedad cruel, castrante y sin derechos para todos. No acepto califatos ni sistemas sociales que provengan de mentes infectadas, por ahí ya hemos pasado, nuestra historia es generosa en episodios lamentables y sería estúpido no defender nuestro actual estilo de vida aunque tengamos muchos rincones que limpiar en nuestra propia casa.

No Fear BN

 


BOTON Headphones nar  Eagles Of Death Metal,“Complexity”

 


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 Comentarios en “El Tablero de los muertos (Mal Trago, parte 1)