El misterioso caso de los taxi drivers secuestraos


Todo comenzó allá, por antes de arrumbar el nuevo milenio… estaba mi persona en el doloroso trance de emigrar a nuevas tierras de conquista, tras comprobar que mi destino fenecía poco a poco en mi abigarrado poblachón castellano y por lo tanto debía de hacer algo para remediarlo más pronto que tarde.

Así que pallá me encaminé, con el hatillo y la alpargata dispuesto a zapatear un rato hasta alcanzar nueva tierra de promisión.

Ni que decir tiene que iba a ser la primera vez que tomaba un pájaro de acero y al mismo tiempo abandonar mi “Little country” y la perspectiva de ambas cosas no poco que me aterrorizaba.

Partí justo durante la festividad de Reyes que diría mi abuela, mi primer objetivo era llegar a Madrid y a su por entonces “sin T-4” aeropuerto, con la intención de acampar en Barajas a la noche pues mi vuelo con la fallecida Sabena, compañía de bandera del virtual estado belga, salía muy de madrugada camino de Bruselas donde haría transfer a mi destino final (lo navideño de las fiestas hacía que encontrar algo bueno bonito barato y sobre todo directo fuera más complicado que hallar honradez en cierto partido azulón y panameño a partes iguales)

Y me acoplé a aquellos incomodísimos asientos toda la noche en espera de tomar mi tranvía a la esperanza..que no Aguirre…

De tan nervioso que andaba que a la hora de facturarme, medio perdí la tarjeta de embarque con el subsiguiente sofoco desesperado que afortunadamente subsane en poco tiempo.

Comenzaba mi bautismo de vuelo en aquel Boeing o Airbus de imponente presencia y trufadito de amables azafatas que iban guiando nuestros miedos, mientras partíamos rumbo a  la Europa de verdad.

Apenas hora y media después ya andábamos en un nuevo aeropuerto en la capital de esta Europa del mal y del KApital y vuelta a empezar para enlazar con un cuatrimotor antigualla que me llevaría a completar la etapa final de mi viaje

Y aunque iba armado por ese aeropuerto de mi Ingles& francés de parvulitos poco me sirvió al contestarme muchos de los interesados, en un ladrido parecido al alemán y que tiempo después supe que era flamenco..pero no el de Camarón precisamente.

Tomamos aquella reliquia de la I Guerra Mundial y volvimos a encarar el mar, hacía un tiempo horrible plomizo y tristón que bamboleaba nuestra aeronave haciendo creer que mis sueños de dominación mundial quedarían sepultados de una vez por todas en el fondo del mar.

Pero llegamos a buen puerto finalmente, estaba en aquella tierra que ofrecía ante mí la oportunidad de resarcirme de meses de frustración y desamparo, como vaca sin cencerro que estaba yo hasta entonces.

Escapar del aeropuerto para buscar el hot56a4164f08ae7el, que no solo serviría de cobijo sino también de centro de trabajo y estudio: máster en desengrados y cacerolas varias, fue posible con un tren carísimo (aun andábamos con pesetas en Castilla) que me vomitó en la estación central de la capital del Imperio del Neoliberalismo turbocapitalista, donde un nuevo tren, esta vez de índole regional, me habría de dejar en el pueblecito desde el cual alcanzar de una vez por todas el edén laboral

Por no desentonar acabe bajándome sin pagar billete pues el revisor /cobrador del frac no apareció y tome tierra en aquel lugar en medio de ninguna parte. Eran apenas las 18.00 pero ya la noche cerrada y heladora turbaba mis carnes.

 

Necesitaba un último empujón en forma de taxi y hasta la parada me encamine con la fortuna de encontrar una larga fila de ellos, por lo que me apreste a tomar el primero con la sorpresa que el conductor no estaba al frente pero si un copiloto que me hizo pensar que debía de haber salido un momento así que me apreste a abordar el segundo pero el mismo proceso ante mis ojos vi y también el tercero y casi que el cuarto….

¿Estaba ante una epidemia de taxistas absentistas o en plena invasión de los ultracuerpos?

La respuesta fue mucho más prosaica. Como me encontraba en el reino Unido de la Grandísima Bretaña, por sus disposiciones imperiales e imperialistas se conduce a la derecha… (que raro verdad!) por lo que hice un poco el pringado, qué le vamos a hacer.

Con la de libros que yo me había metido entre pecho y espalda…y qué poco mundo tenía en el fondo.

Y allí finalmente me adentré….y el resto.. el resto es ya parte de otra historia. De la HISTORIA con mayúsculas.

Recuerden, yo como el pobre Chavez.., soy de pueblo, soy del pueblo y por supuesto soy el pueblo!


BOTON Headphones nar The Clash “London Calling”

 

 

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