El energúmeno en casa 1


Hace muucho tiempo, no quiero recordar cuantos años, tuve un sueño, una ilusión. Me sentía atraído por la idea de sacarme el título de entrenador de fútbol sala, esencialmente para trabajar con niños, me parecía (y me sigue pareciendo) una bonita experiencia. Así que sacando horas de donde uno podía me puse a la tarea y a los pocos meses tenía mi título y tenía mis niños, chavalillos de 8/9 años.

Pero mi sueño se desmoronó en seis semanas, las que aguanté como entrenador. Y ganamos cinco partidos eh!, pero no me gustó nada lo que vi no en el campo de fútbol, no me gustó lo que vi y oí en las gradas. Básicamente vi y escuché mala educación, escasa deportividad y lo peor de todo, muy malos ejemplos para construir niños majos.

Padre gritando

Estoy hablando de los padres (no todos claro) qué lejos de disfrutar en un tiempo que está hecho para pasarlo bien y compartir experiencias agradables, gritaban, insultaban a todo lo que estaba a su alcance: árbitro, equipo contrario, afición contraria y lo peor a sus propios hijos. Y, por supuesto, cuestionaban al entrenador (yo, en este caso).

A lo mejor fui cobarde, a lo mejor no prioricé el seguir con los chavales, pero la filosofía que me llevó a esta afición era la de pasar un rato divertido y por supuesto educativo con los niños y las dos experiencias que tuve no fueron precisamente alentadoras, por tanto dimisión irrevocable y a reflexionar en nuevos sueños..

Niños en el mundoHay por ahí un pensamiento en el que nos preguntamos “¿Qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos?”, pensamiento que ha llevado a una segunda pregunta: “¿Qué hijos vamos a dejar a nuestro mundo?” que también es importante y que nos tenemos que hacer en estos momentos viendo la educación actual de los que vienen por detrás nuestro.

Pero no es tiempo de hijos ahora, es tiempo de padres y aquí mi tercera pregunta: “¿Qué padres vamos a dejar a nuestro mundo?”

2016 nada tiene que ver en el ámbito deportivo con los años en los que yo jugaba al fútbol. Ahora hay buenas instalaciones, campos de hierba (¡Quién los pillara!), equipamientos chulos y ligas para los chavales de todas las edades, no hay duda del progreso que ha habido en los últimos 40 años. Pero creo que al margen de la forma, el fondo no es mejor al que yo viví porque me surgen muchas dudas:

  • Veo Escuelas de Futbol donde prima el ganar y los resultados (los niños malotes aunque tengan toda la ilusión del mundo, no juegan casi nada)
  • Veo Escuelas de Fútbol donde no se presta la suficiente atención a inculcar valores sanos desde la propia actividad deportiva.
  • Veo falta de deportividad en el Campo y guiños feos de los profesionales recreados con frecuencia tanto por niños como por entrenadores.
  • Y veo padres que no trabajan en la educación de sus hijos, sino que entran en el afán competitivo de la victoria, soltando desde las gradas auténticas burradas para el “asombro y deleite” de los niños.

No es una cuestión vana, estamos tratando de construir una sociedad más sana desde la cultura y la educación y también desde la propia educación deportiva, y tengo que invitaros a acercaros una mañana de sábado o domingo a ver un partido infantil y raro será que no os encontréis con uno, dos o tres energúmenos (suelen ser pocos, pero son a los que más se les oye) transmitiendo “interesantes” discursos voz en grito.

Cantaba Zitarrosa en su canción “Adagio en mi país”:

“Dice mi padre que un traidor puede más que mil valientes”

…pues tenía tanta razón como la hay en esta otra frase que me viene a la mente viendo una mañana de sábado en un polideportivo cualquiera: “Un energúmeno deseduca más que 1000 personitas educadas y calladitas”

No puedo dejar de recordar cuando era canijo que me iba a la casa de campo a jugar al fútbol con los amigotes a una especie de patatal con balón viejo y vestimenta poco uniforme. Al volver a casa (algo magullado por culpa del patatal), mis padres no me preguntaban quién había ganado o cómo estábamos en la clasificación, sólo les surgía una única cuestión: “¿Os habéis divertido?”. La respuesta era Sí. (De eso se trata o se debía tratar…)


BOTON Headphones nar Alfredo Zitarrosa “Adagio en mi país”


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Un comentario en “El energúmeno en casa

  • Jorge

    Hace tiempo vi este reportaje sobre el fútbol base andaluz. Es un buen ejemplo de lo que comentas. Muchas veces los padres proyectan en sus hijos sus frustraciones y miserias y buscan salir de esa mediocridad dando un nefasto ejemplo a sus hijos. Una gran equivocación, una oportunidad perdida y una pena.