El Bosque de los ladrones


Hay situaciones en la vida que son parecidas a estar en un bosque, porque no nos dejan ver el horizonte. Al final acabamos viviendo encantados en un micro-mundo, pero sin conexión con el mundo exterior. En ese mundo exterior están en realidad las cosas importantes, las metas y aspiraciones personales y compartidas con otros.

¿Por qué nos cuesta ver el exterior y salir de ese bosque encantado? Porque está lleno de unos duendecillos llamados “ladrones de tiempo”. Son pequeños, casi inofensivos, pero son muchos como los minutos que tiene una hora … y cuando se acumulan, te roban mucho tiempo. ¿Cuáles son esos ladrones de tiempo? Veamos algunos ejemplos:

  • Las interrupciones de todo tipo. A mí las que más me molestan son las de los operadores de telefonía que no cesan de llamarte… así como la correspondencia no deseada…
  • El uso indiscriminado de las redes sociales, queriendo estar en todos los foros y atender a todos los muros. A veces tenemos que pertenecer a redes sociales por motivos laborales y es bueno para trabajar en red, pero otras veces nos van metiendo y acabamos enredados/as en una trampa virtual.
  • Las amistades cuantitativas en lugar de cualitativas: amigos/as, mejor pocos y buenos/as que muchos/as a los que no podemos atender luego a todas sus demandas.
  • El querer agradar a todo el mundo y “por no quedar mal” ir a ver el recital de acordeón del primo de mi amiga, o visitar la exposición de aquella persona a la que no veíamos hace 7 años…
  • Las personas tóxicas que absorben en exceso nuestro tiempo y nuestra energía con sus neuras y falacias. Por supuesto no hay que confundir una persona tóxica con una persona que realmente necesita ayuda (que se la escuche, etc) y que requiere algo de nuestro tiempo solidario.
  • Los bioritmos grupales y las costumbres en las organizaciones. Siempre recuerdo a mi padre cuando llegó a la recaudación ejecutiva de multas de tráfico en Madrid: desde el principio hacía el doble de notificaciones domiciliarias que los demás (entre 40 y 50)… y hasta le dieron una gratificación extraordinaria. Trataron de imponerle su ritmo los demás, pero ocurrió lo contrario, todos espabilaron. Recuerdo también algunas veces que fui a trabajar de testigo (la ley marcaba que tenía que haber dos testigos en el momento de la notificación domiciliaria) con uno de los recaudadores: el tipo se tomaba un vino o una caña entre notificación y notificación … hacíamos 15 como mucho.
  • Nuestra falta de determinación para decir NO (asertividad) en un momento determinado o ante eventos y situaciones que suponen una importante cuña en nuestra ya apretada agenda. La asertividad es una de las mejores armas contra los ladrones de tiempo. No siempre consiste en decir NO claramente (si de ello se deriva una situación emocional negativa, una enemistad), hay otras formas de decir no: poner excusas, aplazar la respuesta…

Momo. HombrecitosCon el fin de ayudar a gestionar estos ladrones, voy a dar algunas orientaciones que nos pueden ser útiles:

  • Estar prevenidos: si estamos prevenidos ante posibles situaciones como las que hemos visto, tenemos la ventaja anticipada del margen de maniobra antes de meternos en un callejón sin salida.
  • Planificar un tiempo dedicado a las interrupciones: una forma de gestionar bien las interrupciones, es dejar un tiempo al día o a la semana para las mismas, en el momento que mejor consideremos oportuno.
  • Establecer nuestros propios filtros, canales y reglas. Esta estrategia nos ahorra mucho tiempo y energías: si los demás saben cuándo y cómo comunicarse con nosotros, todos acabamos ganando. Tengo un amigo responsable de un departamento de RR.HH. que ha puesto un sistema de comunicación interna para gestión de incidencias, etc, basado en un formulario de Google (herramienta de google docs), donde canaliza y organiza los asuntos mediante campos: asunto, nombre, lista desplegable de grado de urgencia, lista desplegable de tipo de problema, etc. Me cuenta que ahora no pierde tiempo leyendo listas de mail interminables, y lo que es más importante, sus empleados tampoco pensando cómo tienen que redactarlo y qué tienen que decir.
  • Combatir los biorritmos grupales lentos. No dejar que el ritmo lento y cansino de algunos grupos y equipos se nos contagie, pensar en las carreras ciclistas, a menos que debamos llegar todos juntos a meta (porque el equipo se ha marcado ese objetivo), si nos vemos con fuerzas para hacer una escapada en solitario y ganar tiempo al crono, pues adelante.
  • Utilizar el lenguaje no verbal. Si desarrollamos unas buenas habilidades de uso de la comunicación no verbal, desde en qué lugar (junto a quien) sentarnos en una reunión hasta en qué momentos del día dejamos el despacho abierto, o cómo decir NO de modo no verbal, ahorraremos tiempo en explicaciones y gestionaremos anticipadamente posibles interrupciones, personas tóxicas, etc.

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