Cena de Navidad en un Buffet Chino. ¿Y por qué no?


Este fin de semana me pasé por el Parque Corredor de Torrejón. Ese lugar en que las chicas van perfectamente arregladas, “marcando curvas”, con su faldita, su top, sus tacones y sus parejas en chándal, gorra y zapatilla fosforescentes. Un fenómeno al que dedicaré otro post en profundidad, porque se lo merece.

Lo que realmente me llamó la atención no fue esa involución en la relación hombre-mujer, sino el anuncio en un buffet libre chino que decía:

“Reserve ya su mesa para la cena de Nochebuena por 35 euros”. Mi primera reacción fue de incredulidad y sorpresa. Pero después, en ese momento eterno que todos los hombre padecemos, si, el de esperar a que tu mujer salga de su tienda de ropa, volví a pensar en esa oferta.

Y la verdad es que siendo sinceros, es un “OFERTÓN”, así, en mayúsculas. Imaginaros todo lo que podrían haber mejorado las relaciones familiares si todas las cenas de nochebuena de los últimos 15 años las hubiéramos celebrado en un buffet libre. Nada de preocupaciones de si este año te toca en tu casa o en la de tus hermanos. De que si el año pasado cenamos fatal en casa de tus padres, que si los langostinos eran congelados o que ya no se lleva el melocotón en almíbar y la piña como postre.

Tampocokimera habría que discutir sobre si tenemos que empezar a poner la mesa a las 12 de la mañana cuando la cena comienza a las 9 de la noche, o decidir si tener 14 entrantes diferentes, un pescado, sorbete de limón, cordero, fruta, helado, la bandeja de turrones, peladillas y polvorones va a ser suficiente para cenar o alguno se va a quedar con hambre. Todas estas conversaciones quedarían en un segundo plano, y solo tendríamos que preocuparnos de ir bien arregladitos, y tu madre de ir a la peluquería y pintarse como si fuera Kimera (que diría mi admirado @soymiguellago).

Pensadlo friamente. Si lo que nos lleva a perpetuar este tipo de tradiciones es pasar un tiempo con la familia a la que hace tiempo que no vemos, o juntarnos con los que tenemos más cerca, ir a un buffet a celebrar la cena de nochebuena nos quita toda la parte negativa de la celebración y solo nos quedaríamos con lo bueno: la compañía y la comida. Y si tienes dudas sobre esto último, seguro que recuerdas alguna cena familiar en la hayas comido menos y peor que en un restaurante chino. Y todo por el módico precio de 35 euros por persona.

(** Si alguien de mi familia por casualidad lee este artículo, que no se de por aludido, que lo que he escrito me lo han contado amigos y compañeros de trabajo)


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